24 abril 2014

Casi famosos (LIII)

Esta pobre sección estaba criando polvo en la estantería del blog desde hace meses, así que es el momento de retomarla con una selección de unos cuantos de esos actores que ahora son conocidos por sus papeles en televisión, pero cuando sus nombres aún no eran tan famosos.

Empezamos con toda una veterana en esto de los pequeños papeles episódicos, Carrie Preston. Uno de ellos, el de Elsbeth Tascioni en "The good wife", le reportó el Emmy a mejor actriz invitada de drama, pero antes de ese personaje, y de interpretar a Arlene, la camarera pelirroja de Merlotte's en "True blood", pasó por títulos tan peculiares como "Wonderfalls", la primera serie que creó Bryan Fuller. En ella, como no podía ser de otro modo, daba vida a un personaje peculiar, por decirlo de algún modo, lo que es tanto tradición para Preston como para Fuller. También la habéis visto en "Perdidos", en un par de series de la franquicia de "Ley y orden" y probad a ver si la reconocéis, con su rubio natural, en "La boda de mi mejor amigo".

 Y ya que estábamos hablando de "Wonderfalls", su protagonista era una actriz canadiense, Caroline Dhavernas, que se ha reencontrado diez años más tarde con Bryan Fuller en "Hannibal", donde es la doctora Alana Bloom. Jaye no era su primer trabajo, aunque bien puede ser el que la pusiera en el radar de cierto público, tirando a minoritario. Entre ambas series, de todos modos, tuvo tiempo de pasarse por la breve "Off the map", de hacer bastante cine y de ser la vecina de la que estaba enamorado el personaje de James Badge Dale en "The Pacific". Curiosamente, en aquella miniserie sonreía más que en "Hannibal".

"Hannibal" no sirve para nuestro siguiente "casi famoso", el mismísimo doctor Lecter, o lo que es lo mismo, Mads Mikkelsen. Su salto a la fama fue como el villano de "Casino Royale", pero antes de eso tenía ya una larga carrera en el cine a sus espaldas, iniciada con "Pusher", que era también el debut como durector de Nicolas Winding Refn. La pinta de hooligan que llevaba en esa historia de traficantes de drogas era para enmarcar. Hasta llegar a "Hannibal", Mikkelsen ganó el premio de interpretación masculina en el festival de Cannes por "La caza", coincidió con Hugh Dancy en "El rey Arturo" y hasta participó en una película española, "Torremolinos 73". Su hermano mayor, Lars, también es actor, conocido en el resto del mundo gracias a "Forbrydelsen" y a su villano fugaz en la tercera temporada de "Sherlock".

Volvamos a las actrices nacidas en Canadá, y fijémonos en esa niña que, con 14 años, participaba en una serie de ciencia ficción llamada "2030 CE". El look es un poco tipo Cosima, con lo que Tatiana Maslany estaba ya entrenándose para ser la protagonista total de "Orphan Black". La mezcla de cine y televisiñon que hay en su currículum en bastante curiosa, incluyendo una serie juvenil musical como "Instant star", la miniserie "La Natividad", "Being Erica" y cintas de terror como "The Messengers". Desde que saltó a la fama, ha pasado brevemente por "Parks and recreation" y ha protagonizado, junto a Richard Dreyfus, "Cas & Dylan", la primera película para cine, y no para la tele, que dirige Jason Priestley.

Vamos a terminar con otro chaval, al menos en el fotograma. Iain De Caestecker tenía también 14 años cuando consiguió un papel en "Coronation Street", uno de los culebrones más veteranos de la televisión británica. De ahí dio el salto a otras series y a la que lo hizo más o menos conocido, "The Fades", en la que también participaba una Natalie Dormer post-"Los Tudor" y pre-"Juego de tronos". La BBC la cancelaría, pero a él le sirvió para mudarse al otro lado del Atlántico, como uno de los científicos nerds de "Marvel's Agents of SHIELD". Su compañera en las labores frikis allí, Elizabeth Henstridge, también pasó por un culebrón en el Reino Unido, aunque en su caso fue "Hollyoaks".

23 abril 2014

El humor de las grandes

Seguro que, si seguís "Mad Men", recordáis ese momento de la tercera temporada al que corresponde el fotograma de arriba. Ken Cosgrove celebra que la agencia tiene la cuenta de John Deere con una segadora de último modelo, que está en la oficina para hacer un anuncio con ella, si yo no recuerdo mal. La presencia de la máquina coincide con la visita de los publicitarios ingleses que han comprado Sterling Cooper, y en medio de la tontería general que se extiende por la oficina, con todo el mundo queriendo conducir la segadora por entre las mesas, una de las secretarias tiene dificultades para controlarla y, por accidente, atropella a uno de los nuevos jefes. Es un momento de humor muy negro no muy habitual en "Mad Men" (lo era más en "Los Soprano", y sobre todo en los episodios que escribía Matthew Weiner), pero aunque sea el momento más impactante de esas primeras temporadas de la serie, ilustra algo que, a veces, pasamos por alto al hablar de ella, y que es que "Mad Men" puede ser bastante divertida.

En ¡Vaya Tele!, de hecho, se enfatiza ese toque de comedia que ha tenido en el segundo capítulo de su séptima temporada, en una subtrama que involucra a Peggy, Shirley y un ramo de rosas, y se apunta que las series consideradas grandes, las que la crítica tiene habitualmente en un pedestal, tienen casi siempre un sentido del humor que no es hilarante tipo sitcom, pero que nunca se pierde. Roger Sterling, por ejemplo, puso durante buena parte del arranque del título de AMC gran parte de los momentos más divertidos, ya fuera con sus réplicas ingeniosas o imitando más adelante a Megan Draper cantando "Zou Bisou Bisou". El humor, aunque sea bastante particular, suele ser una nota característica de todos estos dramas de prestigio, lo que los distingue de las series con ínfulas de serlo, pero que se quedan con lo más formulaico. "Los Soprano" tenía un humor bastante negro, y lo mismo "The Wire"; aquella famosa reconstrucción de McNulty y Bunk de la escena de un crimen con variaciones de "fuck" es uno de sus momentos más divertidos.

"The Good Wife" es experta en sacar risas de encuentros incómodos a las puertas de un ascensor, aunque en esta quinta temporada presentó a unos analistas de la NSA que casi merecen su propia sitcom, y "Breaking Bad" podía contar una historia muy seria de cómo el poder absoluto corrompe absolutamente, pero también tenía sus gotas de humor retorcido. Incluso un título que podía llegar a ser tan serio como "Battlestar Galactica" las incluía de vez en cuando, ya fuera a través de las bravuconadas de Starbuck o de la escasez de papel en una nave que ya tenía escasez de comida. "Juego de tronos" ha ido volviéndose más divertida con el paso de las temporadas, hasta el punto de no esconder gags visuales como el de la estatua de Joffrey cazador en el estreno de la cuarta temporada, y no es nada extraño que, en medio de los tira y afloja entre Raylan y la comunidad criminal del condado de Harlan en "Justified", siempre se cuele algún chiste. Es algo que hemos comentado en otras ocasiones, pero que merece la pena recordar, pues a veces da la sensación de que sólo consideramos como grandes series a aquellas que tratan temas muy importantes con mucha seriedad. Las mejores suelen saber cómo utilizar el humor para equilibrarlo todo.

22 abril 2014

La corta memoria del público español

Hace unos días, Atresmedia anunció los cambios en la programación de sus cadenas que acarrearía el cierre de tres de sus canales de TDT (cierre motivado por una sentencia del Tribunal Supremo que declaraba ilegal el concurso de adjudicación de frecuencias de TDT), y en esos cambios se incluían los trasvases a Neox y Nova de dos series que, cuando se estrenaron, eran de las apuestas más fuertes de laSexta y Antena 3, "The Walking Dead" y "Downton Abbey". Las dos tuvieron unas primeras temporadas seguidas por millones de espectadores, y especialmente la segunda se convirtió en España en el mismo fenómeno que había sido en el Reino Unido y en Estados Unidos. Sin embargo, ambas han ido experimentando un notable declive en las audiencias en las siguientes entregas, hasta el punto que Antena 3 ni siquiera ha emitido todavía el especial de Navidad de la tercera temporada de la serie de ITV (ya sabéis, "ese" especial de Navidad). Las razones pueden ser varias, desde las descargas ilegales, que tarden mucho en estrenar los nuevos episodios y cualquier otra que se os pueda ocurrir, pero a veces hay que tener en cuenta un comportamiento muy peculiar de la audiencia nacional, achacable a lo que parece una memoria muy corta de lo que eran sus series preferidas hasta hace no tanto.

El pasado otoño, por ejemplo, Cuatro vivió esto en primera persona con su emisión de "Homeland". Programó las dos primeras temporadas casi del tirón en verano, y tuvo bastante éxito con ellas, así que no quiso esperar demasiado a emitir la tercera entrega, haciéndolo apenas un par de semanas después del estreno en Showtime. Sin embargo, hubo un pequeño hiato de algunas semanas entre el final de la segunda temporada y el principio de la tercera, y ese hiato y un cambio de día a mitad de la entrega provocaron que, de repente, los espectadores que habían seguido "Homeland" la abandonaran. ¿Por qué? Y no es la única serie a la que le ha pasado esto. Esta misma cadena cosechó un gran éxito en el verano de 2009, cuando programó por las tardes toda "Perdidos" para ponerse al día en el año nuevo, y empezar a dar la última entrega. Evidentemente, hubo un pequeño parón entre el final de las repeticiones y el arranque de aquella sexta temporada y, otra vez, el público desertó.

Podríamos seguir y seguir. La primera temporada de "Juego de tronos" tuvo una buena acogida en Antena 3, incluso a pesar de emitirse un año más tarde de su debut en Canal+, pero la segunda fue desterrada a Nitro por sus bajas audiencias, y "Downton Abbey", por ejemplo, emitió su segunda entrega con bastante poco retraso con respecto a la programación en ITV (dos o tres semanas), y aun así no pudo mantener el éxito de su primera temporada. De alguna extraña manera, parece que al público español se le aplica ese refrán inglés de "out of sight, out of mind", si no lo ves, no te acuerdas. Mientras determinada serie esté en antena ininterrumpidamente, la verán en masa; en cuanto termine la temporada y esté unos meses parada, se olvidarán de que les gustaba. Es un comportamiento en línea con esa duración imposible de los programas y la series de prime time. Las cadenas buscan llenar dos horas (o más) con un único espacio porque saben que, en cuanto éste se termine, los espectadores no se quedan a ver qué hay después; apagan la tele y se van a dormir.

Por supuesto, podríamos discutir sobre la nueva y demencial estrategia de las cadenas españolas de retrasar el prime time casi hasta las 11 de la noche, pero eso es tema para otro momento. Es realmente curioso darse cuenta de esa desmemoria de la audiencia (desmemoria que han sufrido tambiñen producciones españolas como "Hay alguien ahí"), una audiencia que, con contadas excepciones, no suele prestar demasiada atención masiva a las series extranjeras. Desde 1990, cuando nacieron las televisiones privadas, apenas un puñado de series estadounidenses han podido considerarse éxitos reales, de los que aguantan durante varios años y tienen audiencias similares a las de los realities de Telecinco: "Twin Peaks", "Expediente X", "Ally McBeal", "CSI" y "House". ¿Por qué éstas y no "Urgencias" o "Policías de Nueva York". Buena pregunta.