01 septiembre 2014

El improbable ascenso de Felicity Smoak

¿Cuántas veces no hemos visto a un secundario en principio marginal "robar" limpiamente una serie debajo de las narices de sus protagonistas? Sobre el papel tal vez no son más que un episódico, un personaje que debe cumplir una función en un capítulo determinado y nada más, pero la conjunción del actor elegido para interpretarlo, su ingeracción con los otros actores y la energía que aporte a la serie puede obrar el milagro; hacer que ese episódico se convierta en recurrente, quizás después en regular y, con un poco más de suerte, en todo un favorito de los fans. Hay muchísimos ejemplos de esto, de Allison Janney en la primera temporada de "Masters of Sex" a Uzo Aduba o Samira Wiley, por citar sólo dos, en "Orange is the new black", o uno de los casos más curiosos, y más fulgurantes, vistos en los últimos años; el de Emily Bett Rickards en "Arrow".

Las series son entes vivos, es un cliché a cuyo mantenimiento hemos contribuido por aquí muchas veces, pero si se mantiene es porque es cierto. Los guionistas y productores reaccionan a lo que funciona y a lo que no con el correr de los capítulos, y personajes que introducen sólo porque necesitan un ténico informático en un capítulo pueden terminar convertidos en "la chica" de la serie, como quien dice. Los fans de "Arrow" (especialmente los shippers de Olicity) llevan revolucionados dese ayer, cuando The CW lanzó un nuevo teaser de la tercera temporada en el que (y esto es un spoiler, que os conozco) se amaga con un beso entre Oliver y Felicity (¿habrá una abeja por ahí que lo impida?). El teaser representa la culminación de ese ascenso en el estatus de la serie de la graduada en el MIT en 2009, un ascenso que parecía improbable cuando apareció por primera vez en la temporada inaugural, en un capítulo en el que su único propósito era ayudar a Oliver con algunos asuntos informáticos (Stephen Amell cuenta un poco todo eso en este fragmento de una entrevista con Larry King).

Felicity Smoak no iba a regresar a "Arrow", pero la dinámica entre ella y Oliver, menos seria y más relajada, hasta con sus toques de humor, funcionó a la perfección, así que Andrew Kreisberg y Marc Guggenheim buscaron excusas para que Oliver siguiera recurriendo a ella para resolver algunos de las situaciones que se le presentaban y, finalmente, ella terminó sabiendo que él era en realidad el Vigilante y pasó a formar parte del Team Arrow, junto con John Diggle. Lo realmente curioso de esta promoción a personaje regular, y parte fundamental del círculo más cercano del señor Queen, es que Felicity se fue quedando con todas las mejores frases, con los one-liners que los fans repetían al día siguiente en Tumblr. Apuntamos, al hablar de la segunda entrega, esa evolución que habían vivido algunos de los personajes femeninos, pero ninguno puede asemejarse al de la señorita Smoak. Porque no sólo se ha encargado de ser la particular Condesa Viuda de "Arrow", salvando las distancias, sino que ha terminado usurpando el lugar que, teóricamente, pertenecía a Laurel como principal objeto de la tensión sexual no resuelta con el héroe.

Lo que era inicialmente un mero cuelgue por parte de Felicity (retratado muchas veces buscando el lado cómico, y ojo a los spoilers del final de la segunda temporada), terminó siendo uno de los aspectos del que más han hablado Kreisberg y Guggenheim este verano, tras disfrazar de estrategia contra Slade la confesión de Oliver de sus sentimientos hacia Felicity. A algunos espectadores, todo esto les ha recordado un poco al ascenso de Chloe en "Smallville". Era un personaje que no procedía de los cómics de Superman de los que era precuela (como Felicity, aunque haya uno muy secundario con el que comparta nombre), pero rápidamente se convirtió en uno de los más queridos por los fans, y uno que amenazaba seriamente con que Clark Kent siguiera el curso romántico de su vida primero con Lana y, finalmente, con Lois Lane. Aunque luego la cosa no dure, que "Arrow" vaya a animarse, como parece, a que Oliver y Felicity afronten la puerta que entreabieron en el final de la segunda temporada confirma la meteórica promoción de ella, y cómo los guionistas reconocieron enseguida que tenían algo bueno entre manos.

Felicity aportaba aire fresco en la primera temporada y, después, cierta sensación de ligereza. No lleva el peso del mundo sobre sus hombros, como prácticamente el resto del reparto, y funciona bastante bien hasta con Sara y, esperemos, con Laurel. La relación que ha establecido con Diggle da para su propia webserie de charlas a lo "chicas Gilmore", que le diría Verónica Mars a Wallace, y el único riesgo que hay sobre ella es que el clamor de los shippers le reste precisamente el aire de levedad, de cierto humor y de frescura que trajo desde el principio. Eso la hacía destacar, por contraste, sobre Laurel y la complicada madeja de sentimientos (todos muy serios) que tiene hacia Oliver. Su cambio de situación de cara a la tercera temporada apunta que ella puede ser uno de los aspectos interesantes de "Arrow".

31 agosto 2014

Las series que vienen

Entre el 15 y el 30 de septiembre, y especialmente en la semana del 22 al 27, la televisión estadounidense se mete de lleno en el arranque de la temporada 2014/15 de series. Aunque mañana mismo llega a History "Houdini", la miniserie con Adrien Brody sobre el famoso mago, hasta el 16, cuando FOX estrenará las nuevas temporadas de "New girl" y "The Mindy Project", no se dará el pistoletazo oficial de salida a esa quincena de locura, en la que se concentran los debuts de casi todas las series nuevas, y los regresos de muchas de las que ya estaban en emisión el año pasado (The CW prefiere, otra vez, retrasar su propia premiere week hasta octubre). El número de estrenos vuelve a ser alto (sólo con las comedias nuevas de ABC se puede llenar la parrilla de un canal de cable básico), pero no hay tantos que hayan generado cierta expectación a lo largo del verano.

Las ya mencionadas comedias de ABC sí centraron algunas conversaciones en julio, durante la celebración de la gira de la TCA, pero muchas de ellas giraban alrededor de la cuestión de por qué se empeñan en ponerles títulos tan terribles. "Selfie", "Black-ish" y "Fresh off the boat" son los ejemplos que más se discutieron, ya fueran porque son términos que pueden quedarse pasados de moda enseguida o porque son potencialmente ofensivos racialmente. Después, en los encuentros de los críticos con los responsables de esas sitcoms, se apuntó que podían resultar series divertidas, pero que sus títulos podrían hacerles caer presas de la misma maldición que hundió "Trophy wife" y que limitó mucho el alcance de "Cougar Town".

Sin embargo, si hubiera que decir así, a bote pronto, qué novedades han despertado mayor interés, al menos en círculos interneteriles, habría que irse al lado de las adaptaciones comiqueras, siguiendo la tendencia que domina ahora mismo las taquillas de Hollywood. "Gotham" en FOX y "The Flash" en The CW (ambas de Warner/DC) han estado generando noticias sin parar desde Comic-Con, y alrededor de la primera han ido creándose ciertas expectativas de que es uno de los estrenos que no hay que perderse. Es curioso que casi ninguno de los otros nuevos dramas haya logrado llamar mínimamente la atención de los críticos como para que estos hablen de ellos al mismo nivel de esas dos adaptaciones, o de algunas de las series que vuelven. Realmente, se han seguido con más interés los anuncios hechos sobre "Scandal", "Arrow", "Hannibal" o hasta "The Mindy Project" que los que hayan podido publicar los estrenos, pero ésta es una tendencia que se repite desde hace ya un par de temporadas.

En España, no obstante, nos interesa bastante el destino que puedan correr dos remakes de títulos patrios, "The mysteries of Laura" en NBC y "Red Band Society" en FOX, adaptaciones, respectivamente, de "Los misterios de Laura" y "Polseres vermelles". De momento, los críticos parecen haber acogido mejor el piloto de la segunda, y también da la sensación de que la primera va a ser, inicialmente al menos, más fiel al original, mientras la segunda ha optado por seguir su propio camino. Como curiosidad, NBC ha lanzado una promoción de su parrilla policial de los miércoles con las tres protagonistas femeninas de sus series, tanto "The mysteries of Laura" como "Ley y orden: UVE" y "Chicago PD".

Música de la semana: Hace unos días, A&E anunciaba la cancelación de "Longmire", dejándonos con la duda de si Walt iba a hacer lo que parecía que iba a hacer al final de la tercera temporada. Para recordar la serie, vamos a quedarnos con la canción que cerraba esa tanda de capítulos, "Lawdy", de una banda de folk indie, formada por dos parejas de hermanos, llamada The Vespers.

29 agosto 2014

Tony Soprano estaba en la isla


Cada vez que una serie se aproxima a su final, se ha vuelto una tradición que, un par de días antes, alguien publique una historia sobre “las preguntas que se deben responder” en ese final. Puede haber de todo, dependiendo de qué tipo de serie sea, y lo mismo encontramos desde la resolución de una tensión sexual implícita, a que se desvele la identidad secreta de determinado personaje o a que nos expliquen el sentido de la vida, el universo y todo lo demás. Y esto se hace tanto para dramas familiares como para títulos que giran alrededor de un misterio, lo que a veces es bastante absurdo. Las preguntas sin respuesta de “Parenthood” no son las mismas que las que pueda dejar “The Walking Dead”.

Este tema lleva un par de días de actualidad, otra vez, gracias a una entrevista a David Chase en Vox en la que, hablando de sus proyectos posteriores a “Los Soprano”,  se termina tocando el final de la serie y, específicamente, esa pregunta que lleva corroyendo a sus fans desde 2007: ¿Está muerto Tony? Es una pregunta que persigue a Chase de forma implícita desde entonces, por mucho que haya repetido hasta la saciedad que no piensa contestarla y que no va a molestarse en explicar nada de lo que pasó en ese último episodio que, en su momento, anticipó las oleadas de críticas y amenazas de darse de baja de HBO que recibió más tarde la famosa Boda Roja de “Juego de tronos”. En la entrevista, sin embargo, parece responderla finalmente (con un no, Tony no muere), sólo para publicar después una matización en la que vuelve a afirmar que él no tiene que decir a nadie lo que vio en aquel último fundido a negro.

El sobreanálisis y la obsesión por buscar pistas y respuestas a enigmas que tal vez no estén ahí son unos de los riesgos más palpables del visionado interactivo de las series a través de Internet. Chica de la tele ya apunta que, en ocasiones, hay que dejar de obsesionarse por esos finales abiertos (o supuestamente abiertos). Esas obsesiones pueden interferir seriamente con el disfrute de la serie y, además, a veces ni siquiera están justificadas. Las quejas “preventivas” de quienes empezaban a ver “The Leftovers” por si Damon Lindelof nunca resolvía el misterio (como aseguran que hizo en “Perdidos”, que resolvió demasiadas cosas seguramente) ya indicaban que esos espectadores no se habían dado cuenta de la serie que estaban viendo.

Extraer todo tipo deteorías loquísimas de guiños históricos minúsculos en “Mad Men” puede ser sumamente divertido,  siempre y cuando seamos conscientes de que la serie no se basa en eso. Eso sí es un caso de que los árboles no dejen ver el bosque.