26 agosto 2015

Casi famosos (LVI)

Ay, IMDB. Un actor podrá estar muy avergonzado de alguno de sus primeros trabajos, pero la base de datos de esa web lo tendrá incluido en su currículum sin dudarlo. ¿Y qué puede haber más divertido que encontrar películas o series "de juventud" de algunos de los actores más conocidos ahora mismo en televisión? Ya va tocando una nueva ronda de "casi famosos".

Arrancamos con Kim Dickens, una de las protagonistas de "Fear the Walking Dead", y que empezó a hacerse conocida gracias a "Deadwood". A partir de ahí, es probable que la hayáis visto como la madre de Matt Saracen en "Friday Night Lights", en "Treme", en "Perdida" o en la última temporada de "House of cards", pero al principio de su carrera hizo muchoas secundarios en cine. Por ejemplo, en "Premonición", una película en la que Cate Blanchett era una medium de pueblo que tenía pistas sobre la desaparición de una joven. La cinta no era gran cosa, y no es que Dickens se hiciera famosa gracias a ella, pero ese peinado, al menos, es curioso.

Michael Sheen ya era famoso cuando empezó a trabajar en "Masters of sex". Su interpretaciones de personas reales en "The Damned United", "La reina" (la segunda en su trilogía de Tony Blair) y "Frost/Nixon" lo hicieron destacar para la crítica, pero también se le ha podido ver en la saga "Crepúsculo", en la de "Underworld" o hasta en "Las cuatro plumas", una nueva versión de la historia de un oficial del ejército británico que renuncia a su puesto antes de una batalla y, por ello, recibe cuatro plumas blancas de sus amigos, que lo consideran un cobarde. Sus protagonistas eran Heath Ledger, Kate Hudson y Wes Bentley (tres años después de "American beauty"), y Sheen era uno de los oficiales que luchaba, y perdía de modo espectacular, en una guerra contra Egipto a mediados del siglo XIX.

En octubre se estrena la segunda temporada de "Fargo", y uno de sus protagonistas va a ser Patrick Wilson, un nombre ya muy conocido tanto por sus películas como sus series (incluida una memorable aparición en la segunda temporada de "Girls"). Wilson empezó en Broadway, así que es normal que el trabajo que empezara a hacerlo conocido fuera la adaptación en HBO de "Ángeles en América", la monumental obra de Tony Kushner sobre el sida. Después, demostraría que sabe cantar (y que tenía melenón) en "El fantasma de la ópera", y se haría definitivamente un hueco en Hollywood, junto a Ellen Page, gracias a "Hard candy".

Los superhéroes de Marvel han hecho famosos a actores que, hasta entonces, se ganaban la vida en televisión o haciendo secundarios variados en el cine. Es el caso de Jaimie Alexander, Lady Sif en las películas de Thor, que en septiembre protagonizará "Blindspot", uno de los grandes estrenos de NBC. Su salto inicial a la fama, más o menos, fue la serie "Kyle XY", aquella en la que Matt Dallas era un joven sin ombligo que aparecía en un pueblo sin saber quién era. Alexander era la versión femenina de Kyle, un personaje que tenía que empezar a explicar qué estaba pasando ahí.

Nuestra última parada va a ser en los inicios de Rami Malek, protagonista de una de las series del verano, "Mr. Robot", y que empezó a llamar la atención en "The Pacific" y, después, en "Crepúsculo: Amanecer. Parte 2". Malek ha sido un faraón egipcio en "Noche en el museo", le puso voz al principal rival de los Fire Ferrets de Mako y Bolin en el torneo de pro-bending de "La leyenda de Korra" y debutó en la tele con un pequeño papel en "Las chicas Gilmore".

25 agosto 2015

Un drama familiar con zombies

Justin Lubin/AMC

Todas las temporadas se repite la misma cantinela sobre "The Walking Dead" en las redes sociales: que si no es más que un culebrón, que es un rollo cuando no sacan a los zombies a pasear, que si los únicos capítulos buenos son en los que muere medio reparto... Muchas de esas quejas vienen de la asunción de que el gran éxito de AMC es una serie de zombies, y no es así. Son los supervivientes los que importan, es en los humanos y en las decisiones que deben tomar para sobrevivir donde está el foco y el eje de todo, y ya es otro tema diferente si la serie es capaz de llevar bien esas tramas y esos episodios menos frenéticos y con menos presencia de los caminantes. Pero verla sólo por los zombies, es querer dedicarse al hate-watching como deporte.

Y esto se aplica, todavía con más razón, a "Fear the Walking Dead", el spin-off-precuela-serie paralela que se estrenó con enorme éxito en AMC el domingo, y que va a ser su principal arma para construir su marca a nivel global, también en España. Co-creada por Robert Kirkman y Dave Erickson, la serie tendrá una primera temporada de seis episodios que servirá también como calentamiento ante la sexta temporada de 'The Walking Dead', y contará el inicio del apocalipsis zombie en Los Ángeles, bien lejos de Atlanta y sus bosques, que son el escenario del título principal y del cómic de Kirkman. Para quien quiera ver en acción a esos primeros muertos vivientes, a esos zombies que nadie sabe qué demonios son y por qué reviven constantemente, el primer episodio de la serie ha debido ser una enorme decepción, porque esto no es una película gore; esto es un drama familiar.

Su familia protagonista va a ser puesta a prueba en las peores condiciones imaginables, pero es exactamente lo que "Fear the Walking Dead" es. El acento en el componente humano es más fuerte porque esos personajes están viviendo el principio del fin de la civilización sin saberlo. Es curioso ver cómo, mientras llegan a trabajar o visitan al hijo yonqui en el hospital, al fondo empieza a haber signos de que algo muy malo está pasando, y a los que nadie presta atención. El constante sonido de las sirenas por la calle y de los helicópteros sobre las calles, los parques infantiles progresivamente más vacíos de gente, el paciente en el hospital al que se llevan rápidamente "a la planta de abajo", la pareja de policías montando guardia a las puertas del instituto... Aunque, si para entrar en él hay que atravesar un detector de metales, eso no debe parecerte tan raro.

En ese aspecto, la idea sobre la que se construye "Fear the Walking Dead" es buena. En lugar de ver la llegada del apocalipsis en primera línea, con los policías, los médicos o los gestores de crisis gubernamentales, que es lo que pasaría en una película de zombies convencional, la vemos a través de la gente de a pie, la gente a la que nadie le dice qué está pasando y tiene que verlo en vídeos filtrados a YouTube. Lo que puede ser un problema es que los personajes no estén bien construidos desde el principio, que es el problema que siempre ha asediado a "The Walking Dead". Aquí, Kim Dickens prueba su condición de 27%, pero los conflictos de la familia se presentan, de inicio, muy con brocha gorda. Sin embargo, que vayan enfrentándose a esos primeros zombies puede ser muy interesante y puede ayudar a extraer matices y a profundizar en sus relaciones. Si "Fear the Walking Dead" es un drama familiar, hay que cuidar esa parte.

24 agosto 2015

"The Knick", nominada a nada

Cada vez que llegan los Oscar, Entertainment Weekly suele tener una minisección en su web titulada "Nominated for nothing", y en la que repasa algunas de las películas que las nominaciones a esos premios dejan fuera cada año. No lo hace con los Emmy, pero sí que hay, en todas sus ediciones, alguna serie que parecía que iba a conseguir una notable presencia en varias candidaturas, y que acaba siendo olvidada prácticamente por completo. Este año, una de esas series es "The Knick", el drama médico de época que tiene una candidatura al mejor director para Steven Soderbergh, y nada más. Ni siquiera Clive Owen ha podido llamar la atención de los votantes (sí, hay otras tres candidaturas técnicas, pero no son lo importante ahora mismo)

Es curioso que le haya pasado eso cuando, el verano pasado, parecía que era la apuesta de prestigio de Cinemax para salir de la sombra de su hermana mayor, HBO, el título que debía hacer que fuera tomado más en serie, más allá de sus títulos de acción pulp como "Banshee". Sin embargo, y aunque parezca mentira, ha terminado volando más bajo el radar. Los Critics' Choice no se acordaron de ella, y esa nominación de Soderbergh al Emmy parece obedecer más al peso de su nombre que a otra cosa. Y tampoco es tan raro que le haya pasado esto. "The Knick" es una apuesta un poco distinta, puede que demasiado distinta para ser un título de época, sobre todo porque la manera en la que está rodada se sale de los cánones habituales de estas producciones.

Esto no es "Downton Abbey", esto es más "Urgencias", buscando iluminación natural, una realización más "viva", mostrando la tensión y la sangre de unas cirugías en las que todo el mundo estaba aún aprendiendo e innovando, y presentando el Nueva York de 1900 como si fuera una película social de ahora mismo. Porque, recapitulemos, "The Knick" se sitúa en un hospital neoyorquino de principios del siglo XX, que depende de la filantropía de una adinerada familia para funcionar, en la que su administrador tiene unos tejemanejes con el dinero no demasiado transparentes y donde los camilleros de las ambulancias reciben una cantidad estipulada por cada paciente que lleven al hospital.

Allí encontramos a un cirujano obsesionado con avanzar las técnicas de las operaciones, otro muy ambicioso, pero con menos talento del que él cree, a un tercero muy preparado (hasta con estudios en Europa) pero cuyo color de piel lo margina enseguida, y a la gestora del hospital, como quien dice, la hija del benefactor, a la que nadie termina de tomar en serio por mucho que ella lo intente. Cuando se estrenó la primera temporada se dijo, con razón, que John Thackery, el personaje de Clive Owen, era otro antihéroe más, otro hombre blanco con problemas, pero quienes se distinguen con rapidez como los protagonistas más interesantes son el doctor Edwards y la señorita Robertson, que se enfrentan a discriminaciones raciales y sexuales de diferente índole.

Por ahí es por donde "The Knick" tiene algo que decir. "Get the rope", su capítulo centrado en unos disturbios raciales, estuvo en muchas listas de los mejores episodios del año pasado, y es habitual que muestre cómo las mujeres buscaban soluciones clandestinas a sus problemas, porque si tenían que ir por los cauces oficiales, nuna conseguirían nada. El contraste entre la modernidad de la dirección (y de la música) y la ambientación en 1900 quizás es demasiado chocante para los votantes de los Emmy, o a lo mejor es que otra serie de médicos, por muy diferente en lo formal que pueda ser, ya no tiene el mismo tirón. Lo cierto es que será interesante como mantiene la serie el tirón en la segunda temporada, que llega el 16 de octubre.