29 julio 2014

Los chicos de la bomba

Durante la primera mitad de la década de 1940, el ejército estadounidense supervisó un programa armamentístico secreto llamado Proyecto Manhattan. El objetivo era construir una bomba atómica antes de que la Alemania nazi pudiera tener la suya, y utilizarla para finalizar la Segunda Guerra Mundial y evitar que los soldados norteamericanos siguieran muriendo lejos de casa. Al menos, eso era lo que se repetían los miembros más idealistas del proyecto, los que creían que estaban trabajando por la paz, pese a lo paradójico que pueda sonar. En el aspecto teórico, en los cálculos que debían determinar cómo iba a ser esa bomba, trabajaron algunos de los físicos más brillantes de la época, desde el director del proyecto, Robert Oppenheimer, a Hans Bethe (que explicó los procesos internos que hacen al sol brillar) o Richard Feynman, y gran parte de ellos estaban encerrados en Los Álamos, una ciudad militar en medio del desierto de Nuevo México.

Ese asentamiento inicial, más que ciudad, es el lugar donde transcurre “Manhattan”, la segunda serie de producción propia del canal WGN, y una que se sale por completo de la línea marcada por las brujas (mamarrachas, añadirán algunos) de “Salem”. “Manhattan” es un drama de época en la línea de “Mad Men” y “Masters of Sex” (de donde procede su creador, Sam Shaw), en el que la carrera por conseguir la bomba es lo secundario ante la exploración de esos hombres brillantes que trabajan en un proyecto que no pueden contar ni a sus esposas, y éstas se ven arrastradas con sus hijos en medio de ninguna parte, a un lugar azotado constantemente por el viento y la arena donde apenas ven a sus maridos y, cuando lo hacen, no pueden hablar con ellos casi de nada. Visto el primer episodio, las mujeres parece que van a tener tanta importancia en la serie como los hombres, formando su propio ecosistema, como quien dice, en un poblado del que hasta su existencia y ubicación es confidencial.

El tema que trata “Manhattan” es interesante y tiene potencial para ser algo bastante digno. Ese primer capítulo ya deja claras algunas pautas estilísticas de esa elegante cámara de Thomas Schlamme, veterano de las series de Aaron Sorkin y experto en seguir a los personajes atravesando los espacios en los que se desarrollan principalmente sus vidas. Estos personajes (que no son los científicos reales que trabajaron en el proyecto, excepto Oppenheimer) todavía tienen que escapar del arquetipo a partir del que nacen (el físico tan inteligente y obsesionado con su trabajo, que muy probablemente está perdiendo la cordura, o el joven y ambicioso científico que encuentra complicado reconciliar sus ideales con la realidad del trabajo que está haciendo), pero hay algunos actores interesantes detrás, como John Benjamin Hickey, Olivia Williams o Harry Lloyd (aquí mucho más Familia de la Sangre que Targaryen), y se apuntan ciertos detalles que pueden culminar en cosas que merezcan la pena.

“Manhattan” tiene un juego con el sonido bastante curioso en ese capítulo inicial, y también apunta algunas de las reticencias éticas que se planteaban tímidamente sobre la bomba, pero aunque nosotros sabemos cómo terminó todo (con el lanzamiento de sendas bombas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki el 6 y el 9 de agosto de 1945), para los personajes no es más que un futuro hipotético. Trabajan sin saber cuándo podrán tener listas las bombas, sin saber si se utilizarán y creyendo que el objetivo es derrotar a Hitler. Para algunos, seguía siendo casi más un problema teórico, y otros estaban entregados a los ideales patrióticos que reforzó el ataque a Pearl Harbor. La serie apunta a centrarse más en el coste personal de ese trabajo, pero el toque de los crisantemos mutados del jardín de Olivia Williams también puede indicar otras implicaciones. Por ahora, “Manhattan” intriga.

28 julio 2014

Hollywood en San Diego



Otro mes de julio que está a punto de marcharse, otra Comic-Con de San Diego que se termina. La de este año podría resumirse en “la burbuja de los superhéroes”, porque tanto en cine como en televisión, las adaptaciones de los cómics de estos personajes son lo que está más de moda. Y no es un espejismo creado por la saturación informativa que la convención genera durante el fin de semana en Twitter; cada anuncio de Marvel Studios sobre su plan quinquenal de películas es recogido hasta en los medios más serios (es lo que tiene que Disney sea su propietaria). Y teniendo en cuenta que suyo ha sido uno de los éxitos de taquilla del año (la secuela de “Capitán América”), no es nada raro que los periodistas especializados en Hollywood presten mucha atención a los mastodónticos anuncios que Marvel suele hacer en Comic-Con.

Porque aunque Warner/DC intentara llamar la atención con un primer vistazo a “Batman V Superman: Dawn of justice”, el multitudinario panel de la secuela de “Los Vengadores” y el primer contacto de los fans con el equipo creativo de “Ant-Man” (aunque Edgar Wright ya no esté al frente) acabó centrando toda la atención. En televisión, Marvel aún está dando sus primeros pasos (faltan muchos meses para que se vea un solo minuto tanto de “Agent Carter” como de “Daredevil”, que parece que va a ser la primera de sus series de Netflix), pero en el cine, el estudio se está mostrando tan voraz como el monstruo de las galletas. ¿Puede llegar a haber una saturación, un punto de no retorno en cuanto a las películas de superhéroes del fondo de armario de la casa? De “Guardianes de la galaxia” ya hay anunciada una secuela para 2017 (la película se estrena el viernes). ¿Podrá mantener este dominio y este ritmo, o un solo fracaso puede dar al traste con todo?

Como ya hemos comentado muchas veces, en televisión es Warner/DC quien va por delante, pero aunque su evento conjunto con “The Flash”, “Gotham”, “Arrow” y “Constantine” fue uno de los más destacados del fin de semana, cualquier serie que vaya a Comic-Con siempre va a tener complicado robarle el buzz a las dos auténticas reinas actuales de la convención: “The Walking Dead” y, sobre todo, “Juego de tronos”. En el panel de ésta última se dio, al parecer, una curiosa circunstancia; los fans de los libros se dedicaron a pedir explicaciones de los cambios que David Benioff y D.B. Weiss habían introducido en la serie, hasta el punto que Craig Ferguson, que moderaba el encuentro, llegó a preguntar si es que los fans de los libros se sentían superiores. Es probable que esa “superioridad” se acentúe aún más en las próximas temporadas.

Hubo presentaciones de películas muy esperadas como “Interstellar” y “Crimson Peak”, hubo hueco para las series de animación (que tienen mucho tirón en Comic-Con), hubo desmayos colectivos con la presencia de Benedict Cumberbatch en los paneles de “Penguins of Madagascar” y “El hobbit” y, otra vez, algunos de los paneles más curiosos no se produjeron en el centro de convenciones de San Diego si no en el estadio de los Padres de la MLB, donde volvió a instalarse Nerd HQ. Zachary Levi ha montado un buen “chiringuito” ahí.

27 julio 2014

Sorpresas te dan las series

Uno de los pequeños placeres, como quien dice, de esta afición por las series es encontrar de repente una que resulta ser mejor de lo que parecía en un principio, una pequeña revelación en medio de los títulos que llegan con gran hype desde meses antes del estreno, o a los que todo el mundo va a dar una oportunidad sólo porque se emiten en HBO. Hace unas semanas, The AV Club publicaba una lista con las mejores estrenadas en 2014, hasta ahora, series que debían haber emitido la temporada completa (o casi) para poder entrar en dicha lista. En ella estaban los sospechosos habituales, de "True Detective" a "Fargo" o "Broad City", pero también había opciones muy curiosas, como "Playing house", "Vicious" (que en su primera emisión en el Reino Unido recibió unas críticas atroces) y, aún más curiosamente, "The 100", un título de ciencia ficción, protagonizado por adolescentes, de The CW.

Es muy interesante darse cuenta de que, mientras Syfy estaba todavía en los últimos coletazos de su fase "USA con tintes fantásticos", esta cadena ha terminado convertida en el reducto en abierto de la ciencia ficción, orientada el público joven, y todavía es más curioso que algunos de sus títulos funcionen mejor que otros teóricamente más "serios" (y no hay más que echar un vistazo a "Under the dome" en CBS). "The 100" sigue a un centenar de jóvenes enviados a la Tierra casi un siglo después de que un holocausto nuclear obligara a los supervivientes a exiliarse a una estación espacial, pues las condiciones de vida en la superficie se hicieron imposibles. Esos jóvenes están encarcelados por delitos de lo más diverso, y la idea es que ellos transmitan si el planeta es de nuevo habitable, porque los sistemas de soporte vital de la estación ya están muy por encima de su fecha de caducidad.

Con esta premisa, viendo el piloto y su aire a lo "El señor de las moscas", comprobando la cadena en la que está y que buena parte del reparto son jovenzuelos de buen ver, no es extraño que muchos espectadores la descartaran pensando que no iba a aportar nada interesante. Pero lo interesante de esto es que sí lo hace. Su responsable, Jason Rothenberg, un guionista todavía muy desconocido, se acuerda de incluir triángulos románticos y chicos sin camiseta, pero también se atreve a seguir algunas de las ideas introducidas hasta sus últimas consecuencias, incluyendo una subtrama sobre la posibilidad de matar a una parte escogida de la población de la estación para que el resto pueda tener oxígeno durante dos meses más. Hay algunas cosas muy poco CW (en el sentido de la idea pre-concebida que se tiene del canal), como una protagonista femenina en general bastante coherente y no definida por su relación con un chico (aunque no se libra de ella, claro), y cuyo principal dilema es decidir si quiere ser la líder de los 100, y qué implica serlo.

Repartiendo la atención entre las dificultades que los chicos encuentran en la Tierra, y las tensiones por el poder entre los adultos de la estación, "The 100" termina debiendo mucho más a "Battlestar Galactica" y escondiendo algo bastante más oscuro bajo un envoltorio de verdes bosques, adolescentes guapos aventuras buscando refugios anti-radiación. Esa voluntad de tomarse en serio su premisa es lo que la ha convertido en una de las revelaciones del año, una que, tal vez, no habría podido ser posible en otra cadena. A veces, emitirse en The CW puede ser una bendición y una maldición.

Música de la semana: Este fin de semana ha estado marcado por la celebración de la Comic-Con de San Diego, y qué mejor de cerrarlo que con "These aren't the droids", una canción humorística y paródica que Neko Case y Kelly Hogan han escrito para "2776", un disco cómico sobre el pasado, el presente y el futuro de Estados Unidos. Este tema en concreto, con participación especial en el vídeo de Ellie Kemper, se ríe un poco de eso de que lo geek es ahora mainstream.