21 diciembre 2014

Veinte episodios de 2014

Las listas de repaso de lo más destacado del año en este rincón bloguero llegan a su fin. Después de haber recordado las series (en dos partes), las películas y hasta las cabeceras, ha llegado el turno de la última, la de los capítulos. Es una costumbre bastante reciente, pero que puede resultar más interesante porque puede dar opción a que aparezcan series que no entran de otro modo en las listas "importantes", es decir, las de las series del año. La foto de arriba, de todos modos, es una de las menciones especiales que no está en esta lista de 20 capítulos, y pertenece a "Some of the things molecules do", el segundo episodio de "Cosmos" (en versión de 2014), que dedicaba toda la hora a explicar la evolución y a defenestrar el creacionismo sin mencionarlo nunca por su nombre. Vayamos a por esos episodios, sin un orden particular.

1.- "How your mother met me" ("Cómo conocí a vuestra madre"): El capítulo en el que por fin nos presentaron como Dios manda a la Madre fue emocional, simpático y sirvió también para introducir a Cristin Milioti como una actriz a tener en cuenta para el futuro.

2.- "The sign of the three" ("Sherlock"): El discurso del padrino más largo en la historia de las bodas, y uno de los momentos más conseguidos de la tercera temporada de la serie.

3.- "Beach House" ("Girls"): ¿Puede la amistad de Hannah, Shoshanna, Marnie y Jessa sobrevivir a un fin de semana en los Hamptons? Su baile a los sones de Nilsson es uno de los momentos del año.

4.- "The secret fate of all life" ("True detective"): No, éste no es el del plano secuencia, sino el siguiente, en el que vemos cómo lo que Marty y Rust le cuentan a los detectives en 2012 no se corresponde exactamente con lo que pasó de verdad.

5.- "The grove" ("The Walking Dead"): En la quinta temporada, la serie ha tenido varios buenos episodios, pero aún cuesta olvidar éste del tramo final de la cuarta. "Mira las flores, Lizzie".

6.- "2x05" ("Line of duty"): Lindsay Denton es otro de los personajes del año, y en este episodio vemos finalmente cómo se despliega toda la historia que los protagonistas han intentado averiguar desde el principio.

7.- "Oppo research" ("The good wife"): La preparación de Alicia para presentarse a fiscal del distrito incluye desvelar los trapos sucios que sus rivales tienen sobre ella, lo que da para una hora tensa y, al mismo tiempo, muy divertida.

8.- "Shiizakana" ("Hannibal"): El final de temporada es igualmente memorable, pero la historia del asesino que se cree una bestia salvaje tiene grandes implicaciones para Will.

9.- "Best new girl" ("Transparent"): Mort se va, en 1994, a un campamento de travestismo en el que cree que puede encontrar lo que está buscando. Es un largo flashback que muestra el origen de mucho de lo que vemos en la serie.

10.- "The strategy" ("Mad Men"): Los roles de Peggy y Don han cambiado, pero verlos de nuevo trabajando juntos en una campaña siempre será un punto álgido de la serie.

19 diciembre 2014

La consagración de Stella


ALERTA SPOILERS: No, la Stella del título no es la de "Un tranvía llamado deseo" (por cuyo montaje en Londres fue reconocida recientementte Gillian Anderson, por cierto), sino la protagonista de "The Fall". Si habéis visto el final de la segunda temporada, podéis seguir leyendo.

La segunda temporada de “The Fall” ha presentado una curiosa división de opiniones entre la crítica británica. Están quienes creen que el edificio construido por Allan Cubitt se hundió estrepitosamente, y quienes sostienen que alcanzó un final a la altura de las expectativas, pero no hay término medio (aún más curiosamente, algunas de esas posturas son inversamente proporcionales a las opiniones sobre “The Missing”, la última serie de estreno que ha tenido a los críticos británicos fascinados. The Guardian, por ejemplo, alaba el final de “The Missing” mientras desprecia el de “The Fall”). La serie de Cubitt, desde luego, puede criticarse por algunos de sus personajes, como Katie, cuyas motivaciones y propósitos nunca terminan de encajar bien, o incluso la trama del maltratador y su mujer. Es cierto que acaba siendo fundamental para el desenlace de la historia, pero tampoco acaba de funcionar del todo en el camino para llegar hasta allí. Sin embargo, el interés de “The Fall” no reside tanto en la resolución del caso, como en el complejo retrato que hace de sus personajes centrales.

Desde su primera temporada, el retrato en paralelo de las personalidades de Paul Spector y Stella Gibson ha sido lo que la ha distinguido de otras series basadas en la caza de un asesino en serie. Esa táctica se ha perdido en cuanto Gibson descubre la identidad del depredador y la trama pasa a ser un policiaco más convencional, pero lo que ha hecho la serie es centrarse todavía más no tanto en Spector (que al fin y al cabo no deja de ser un asesino en serie cruel, sí, pero menos especial de lo que a él le gustaría), sino en Gibson. La segunda temporada se ha encargado de mostrarnos las heridas, el corazón tras la armadura de las blusas de seda y la melena perfectamente peinada. Todas las escenas de la policía observando los interrogatorios de Spector, de Katie Benedetto, de la hija de Spector refuerzan esa sensación; Stella está seria, sin variar el semblante, pero sobre todo con la pequeña Olivia, sus ojos traicionan su aparente compostura y se llenan de lágrimas.

El interés detrás de la superintendente no se ha cimentado de verdad hasta esta temporada, hasta que no hemos visto cómo la tensión del trabajo empieza a hacer mella, cómo intenta buscar una conexión personal con alguien ligando descaradamente con la doctora Reed Smith (cuánto cachondeo trajo esa escena para quienes vemos “The good wife”), cómo al final resulta ser mucho más hábil en la compartimentalización de sus sentimientos que Spector. Esa teatral conversación de casi veinte minutos en la sala de interrogatorios entre Spector y Gibson es la esperada confrontación entre los dos personajes, y en ella queda claro que él puede ser un asesino en serie despiadado y capaz de justificar sus acciones de las maneras más terribles, pero la que sabe en todo momento lo que está haciendo, la que puede ser mucho más fría y determinada es Stella. Nos quedamos sin saber si ese último intento de Spector por hacerle daño, al llevarla al lugar donde escondió a Rose Stagg, funciona porque entra en juego ese elemento para el que nunca se puede planificar y que siempre puede estropearlo todo, ese elemento que siempre pasas por alto hasta en las preparaciones más cuidadosas.

“The Fall” podría tener tercera temporada, y lo cierto es que sería una nueva entrega muy esperada sólo por ver hacia dónde va Stella Gibson. Se ha afianzado como uno de los personajes más femeninos más complejos y difíciles de leer de la televisión reciente; no es una antiheroína, pero tampoco es una heroína. Podemos decir que tiene el aspecto de una rubia de Hitchcock, pero se reprime menos que ellas. La comparación con Jane Tennison que han hecho algunos críticos británicos es bastante adecuada porque las dos son mujeres con poder navegando un mundo de hombres, y enfrentándose a él de manera diferente. Ninguna pide disculpas por ser cómo es, aunque podríamos estar horas y horas discutiendo sobre las posiciones sobre la política de género y las actitudes de poder entre hombres y mujeres que expone “The Fall”. Justo eso la ha hecho tan interesante.

18 diciembre 2014

Cómics en la tele

Recientemente, el crítico Alan Sepinwall incluía en sus repasos al año televisivo lo que habían dado de sí las series basadas en cómics, un recurso cada vez más habitual, y por qué nunca iban a poder ser el fenómeno en audiencia que las cadenas esperaban. Sepinwall apunta que los cómics eran un medio enormemente popular durante su edad de oro en la década de los 40, cuando Superman, Batman y compañía empezaban a patrullar las calles de Metrópolis y Gotham City, pero que cayeron en desgracia con el gran público hacia la década de los 60, convirtiéndose en reducto de niños y frikis. Las películas de superhéroes funcionaban bien, sí, pero sus protagonistas eran precisamente Superman y Batman, los más fácilmente reconocibles por los espectadores a los que ni siquiera les sonaba el nombre de Wonder Woman. Es cierto que “X-Men” cambió un poco ese panorama, poniendo las primeras piedras de la situación en la que vivimos ahora, pero nadie aseguraba a Marvel que “Iron Man” iba a ser el taquillazo que fue, y mucho menos que “Los Vengadores” sería una de las películas más taquilleras de la historia.

Las series de superhéroes nunca han estado a esa misma altura. Como Sepinwall apunta bien, no dejan de ser títulos de nicho, por mucho que alguien pensara que “Agents of SHIELD” podía arrastrar a ABC a los millones de personas que vieron “Los Vengadores”. El jaleo que se montó durante el pasado Festival de Series con el Birraseries Fight Club y el apoyo de los fans a “Arrow” muestra bien a las claras que estas series siguen viéndose como dirigidas a frikis, como títulos infantiloides que no merecen compartir la misma frase no ya con “Breaking bad”, sino ni siquiera con “Juego de tronos” (que es fantasía, pero como es HBO, se le perdona). Lo que quiere decir que trasladar un cómic a la pantalla no es sinónimo de éxito inmediato. El propio Sepinwall apunta que lo que pasó con Marvel fue un accidente feliz que corre el riesgo de implosionar ante el peso de todas esas películas que tiene previsto estrenar en los próximos seis años (y esto si no sumamos el intento de DC de su propio universo cinematográfico compartido), y que lo que funciona en el cine no tiene por qué hacerlo en la tele.

Las series basadas en cómics son un poco como “Perdidos”; su alma es totalmente friki, pero el título de la ABC tuvo la suerte de calar entre el gran público. Es algo similar a “The Walking Dead”, de la que aún es difícil de explicar cómo un producto tan de nicho, en un canal de audiencias tan pequeñas como AMC, de repente se convirtió en la Estrella de la Muerte de las audiencias. Lo curioso es que es en televisión donde, probablemente, está el medio más adecuado para adaptar los cómics, como Robert Kirkman ha reconocido varias veces. La naturaleza episódica de las series se ajusta más a la de los tebeos y permite incluir gran parte de lo que los hace interesantes en la historia, en lugar de descartar casi todo para poder hacer una película de dos horas. Siendo los cómics tan de nicho, una televisión con audiencias cada vez más fragmentadas es el matrimonio ideal.

Dicho todo esto, me encantaría ver a Kate "Ojo de halcón" Bishop en "Agents of SHIELD" (o en la próxima "A.K.A. Jessica Jones"), o que por fin alguna cadena lleva a televisión "Y, el último hombre", o que FX decide continuar "American Horror Story" con "Fatale". Puestos a pedir...